BIENVENID@S A UN MUNDO FANTÁSTICAMENTE ONÍRICO Y AL VÉRTIGO QUE PROVOCA UNA LECTURA FEBRIL... UN ESTADO DE DEPENDENCIA HACIA EL ABISMO DE MURAKAMI.


viernes, 19 de agosto de 2011

RETO, SENSACIONES DE CORRER Y ADMIRACIÓN A MURAKAMI

"¡Que bien!, me siento super satisfecha por haber podido llevar a cabo mi reto de fin de año, sí, queria estrenarme corriendo en San Silvestre, y lo he conseguido, ha sido toda una satisfacción, estoy orgullosa de mi misma, para una principiante ( empecé a correr en primavera) no ha estado mal.
Desde entonces cada dia lo necesito más, es mi válvula de escape, mi refugio, mi conexión interior...son mis pilas!    
Ahora ya se ha convertido en una necesidad, por eso espero en este nuevo año seguir corriendo y mejorando mi resistencia, aunque no velocidad. Quien sabe, quizás me anime a hacer otras San Silvestres..."

Este es un fragmento de lo que escribí en mi otro diario el 31 de diciembre de 2010, cuando quise llevar a cabo mi reto personal, estrenarme corriendo una San Silvestre. 
Y ahora lo he querido recuperar después de leer 'De que hablo cuando hablo de correr' de Haruki Murakami, un escritor al que he descubierto en su trayectoria más personal e intimista, donde muestra como su vida se transforma y cambia alrededor de su experiencia como corredor.
Después de ser una incondicional lectora de sus obras, este libro ha hecho que le admire mucho más.

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Mi primera San Silvestre.
Fue una agradable experiencia correr con tanta gente, cuando normalmente siempre se va solo, con uno mismo y a la vez la alegría y el entusiasmo que aporta haber superado un reto, en este caso particular.
Porque correr cada día es un duelo profundo con uno mismo, un diálogo o una discusión interior, una prueba de superación, una carrera constante...una evolución que deriva en una transformación.
Al principio y algún dia que estoy enfadada, tengo la sensación de que cuando salgo a correr el diablo me persigue,  yo corro y corro cada vez a más velocidad, hasta que lo dejo atrás y ya no vislumbro su sombra, lo fulmino.

Sin duda continuará...


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" Por eso el hecho de correr solo cada día, immerso en mi silencio, ha sido muy importante para ayudarme a mantener mi bienestar emocional. Cuando corro lo único que he de hacer es mirar el paisaje que me rodea y a mí mismo. Es un momento del día que no canviaría por nada del mundo." 

"Mientras corro, tal vez piense en los ríos. Tal vez piense en las nubes. Pero, en sustancia, no pienso en nada. Simplemente sigo corriendo en medio de ese silencio que añoraba, en medio de ese coqueto y artesanal vacío. Es realmente estupendo. Digan lo que digan."  

"Aunque sea un acto inútil...como mínimo el esfuerzo que haces queda en tu interior. Tanto si sirve para algo como si no, tanto si queda bien hacerlo como si no, al final lo que importa es una cosa que no se puede ver ( pero que sí que puedes sentir en tu interior)." 


"SI HACES EJERCICIO CADA DÍA ES MUCHO MÁS FÁCIL SENTIR LA VOZ   QUE HABLA EN TU INTERIOR."   

Fragmentos del libro de Haruki Murakami, 'De qué hablo cuando hablo de correr'

miércoles, 17 de agosto de 2011

¿QUÉ ES LA REALIDAD?

"...,seguía viviendo en una especie de vacío. No podía continuar eternamente de aquella forma.
...En realidad, no podía hacer nada. Los fantasmas estaban siempre presentes, aferrándome con fuerza. Cuando llovía, todo era aún peor. Con la lluvia, me asaltaba la ilusión de que, de un momento a otro, iba a aparecer Shimamoto. Ella abría la puerta en silencio y traía consigo el olor a lluvia. Podía imaginar la sonrisa que flotaba en sus labios. Yo decía algo equivocado y ella negaba con la cabeza, en silencio, sin dejar de sonreír. Todas mis palabras perdían fuerza y se iban derramando poco a poco fuera del mundo real como las gotas de lluvia que se deslizaban por los cristales de la ventana. Esas noches sentía que me ahogaba. Las noches de lluvia deformaban la realidad, distorsionaban el tiempo.
...Todo cuanto se reflejaba en mis ojos era monótono, vacío, provisional; y todo de color arena.
..."Hay muchas maneras de vivir. Hay muchas maneras de morir. Pero eso no tiene ninguna importancia. Al final sólo queda el desierto".
...y tan pronto como en mi mente la conciencia de la existencia del sobre fue sustituida por la de su inexistencia, ocurrió que, de manera paralela, el sentido de la realidad colindante a la existencia del sobre fue desapareciendo con celeridad. Era una sensación muy extraña, parecida al vértigo. Me dijera lo que me dijese, la conciencia de la inexistencia del sobre fue creciendo deprisa en  mi interior erosionando violentamente mi seguridad. La conciencia de la inexistencia del sobre hacía flaquear mi convicción de que el sobre hubiera existido alguna vez, la engullía con voracidad.
  Hay una realidad que demuestra la verdad de un hecho. Porque nuestra memoria y nuestros sentidos son demasiado inseguros, demasiado parciales. Incluso podemos afirmar que muchas veces es imposible discernir hasta qué punto un hecho que creemos percibir es real y a partir de qué punto sólo creemos que lo es.
Así que para preservar la realidad como tal, necesitamos otra realidad -una realidad colindante- que la relativice. Pero, a su vez, esta realidad colindante necesita una base para relativizarse a sí misma. Es decir, que hay otra realidad colindante que demuestra, a su vez, que ésta es real. Y esta cadena se extiende indefinidamente dentro de nuestra conciencia y, en un cierto sentido, puede afirmarse que es a través de esta sucesión, a través de la conservación de esta cadena, como adquirimos conciencia de nuestra existencia misma. Pero si esta cadena, casualmente, se rompe, quedamos desconcertados. ¿La realidad está al otro lado del eslabón roto? ¿Está a este lado?
   En aquel momento, me asaltaba una sensación de ruptura parecida."

Fragmentos extraídos del libro 'Al sur de la frontera, al oeste del sol' que me han hecho recordar cierta similitud con la realidad de la que nos hablaba Kazantzakis, quien no aceptaba los límites y se definía como el trabajador del abismo.
La realidad era para el lo que imaginaba su mente, todas las sensaciones que experimentaba las asociaba a su mente, ella era la creadora.

Kazantzakis decía al inicio de su obra 'Ascesis' : 'Sólo yo existo. Soy la teoria y la praxi. Soy la ley. Fuera de mí, nada existe. Venimos de un abismo tenebroso. Vamos hacia un abismo tenebroso. El espacio de claridad que hay en medio lo llamamos vida'.

Sin duda, los dos querían desentrañar el misterio de la realidad.

¿Qué es en realidad real? Volvemos a caer en el abismo...

lunes, 15 de agosto de 2011

'KAFKA EN LA ORILLA'

 Un gran mundo interior y un profundo mundo onírico...

"Tomo un libro tras otro, los abro: la mayoría conserva entre sus páginas el olor de épocas pretéritas. Un aroma muy especial a conocimientos profundos y a emociones desatadas que, entre cubierta y cubierta, llevan mucho tiempo sumidos en un apacible sueño. Aspiro el aroma, hojeo algunas páginas y devuelvo los libros a la estantería.

"Proyección del espíritu" de los relatos antiguos japoneses. Consiste en que el alma abandona temporalmente el cuerpo, recorre grandes distancias para realizar algún cometido de vital importancia y luego, una vez lo ha hecho, retorna al cuerpo.

Sonatas de piano de F. Schubert, sonata en re mayor. La música llena el silencio.
Pero, al escuchar la sonata en re mayor, puedo percibir en ella las limitaciones de la vida humana.
Puedo descubrir que cierto tipo de perfección sólo puede conseguirse a través de una imperfección sin límites. Y me estimula.

En el fondo del lago volcánico donde ella y yo nos hemos hundido todo es silencio. 
El volcán  hace mucho tiempo que está inactivo. Capas de soledad se acumulan en su fondo como un suave lodo.
Pero su voz va lavando la mente con suavidad como la lluvia de primavera humedece las piedras planas de un camino en un jardin".

Breves fragmentos de 'Kafka en la orilla', mi primer contacto con Murakami, y donde pude constatar que hay un antes y un después de conocerle.
Entras y ya no puedes salir, es un laberinto demasiado excitante...

El protagonista emprende un viaje, una evasión en busca de la propia identidad hacia el submundo, llegando a pisar el limbus, ese lugar apartado en el otro mundo.
Realmente sobrecogedor, para los que gusten de fuertes emociones, las encontrarán. Hay un capítulo (no digo cuál para que lo descubrais vosotros mismos) donde las descripciones eran tan reales y retorcidas que incluso llegué a tener náuseas de verdad. ¡Y no digo más!